Comprendiendo el aprendizaje en cachorros para defecar y orinar

10 tips para proteger a tu mascota
7 agosto, 2017
Comprendiendo el aprendizaje en cachorros para defecar y orinar

Al comienzo, los cachorros no pueden orinar ni defecar por si mismos. La madre, con su hocico voltea a sus hijos y lame la zona peri anal y genital posibilitando que estos puedan excretar, al tiempo que ingiere el orín y las fecas de sus hijos. Pero no solo está solucionando este tema, sino que a su vez  les está enseñando la postura de sumisión y esto el perro no lo olvidará jamás. Esta consiste en quedarse inmóvil patas arriba y enseñando el cuello a quien en estos momentos los domina. Otra cosa que les enseña la madre es a inhibir la mordida. Les enseña, concretamente a medir la potencia de la mordida. Cuando los cachorros juegan entre ellos y uno muerde a otro y este se queja llorando, la madre acude, le sujeta la trompa al agresor o le da una pequeña mordida en la oreja o el cachete. Con esta maniobra, la madre les enseña a jugar con moderación y a saber parar el juego antes de llegar a lastimar a otro cachorro o a nosotros mismos.

Es de suma importancia proporcionarle a los cachorros un entorno enriquecido en estímulos sean estos juguetes, ruidos cotidianos como por ejemplo gritos, ruidos de petardos, pasearlos en calles concurridas, mercados o ferias, hacerlos andar en auto, la idea es que todo aquello que el cachorro no conozca durante esta etapa de socialización, ( recordar que va desde la 4º semana a la 16º semana de vida, aproximadamente)  va a ser reconocido como extraño a posteriori y será muy difícil que a esa altura los acepte lo que llevará a problemas de comportamiento que se conocen como Síndromes de Privación.

Lo que recomendamos es restringir sus desplazamientos dentro de la casa, nuestro cachorro no debe tener acceso a toda la casa sino que este debe ser gradual a medida que se va instaurando un correcto hábito de eliminación.

Como regla, el lugar de evacuación de heces y orina que elijamos debe estar alejado de las áreas de alimentación y descanso. En ese lugar debemos colocar papeles de diario o carpetas absorbentes para facilitar la limpieza y es de utilidad impregnar esta superficie con un algodón embebido en orina del mismo cachorro para que se familiarice con sus propios olores.

La enseñanza no debe incluir el castigo sino la estrategia de la anticipación.
En que consiste esta: aprovechar los momentos en que el cachorro seguramente va a hacer sus necesidades, estos son al despertar, luego de que haya tenido alguna actividad y después de que haya tomado agua o ingerir alimentos. En estos momentos hay que llevar al cachorro al área de evacuación. Cuando logremos el objetivo, se recomienda reforzar el acontecimiento con alguna caricia e incluso un premio que sea de su agrado.